A sólo 15 km al norte de Bilbao, el Puente Colgante de Vizcaya, también conocido como Puente Bizkaia, es mucho más que una obra de ingeniería: es un símbolo vivo del legado industrial vasco. Construido entre 1890 y 1893 por el ingeniero Alberto de Palacio, discípulo de Gustave Eiffel, este puente transbordador fue diseñado para permitir el paso de vehículos y personas sin obstaculizar el tráfico marítimo de la ría de Bilbao. Lo que en su momento fue un desafío técnico, hoy sigue funcionando con la misma eficacia, transportando vehículos y peatones entre Getxo y Portugalete.
Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2006, el puente es una joya de hierro que combina funcionalidad y belleza. Visitarlo en coche te dará la flexibilidad de recorrer ambos lados de la ría y disfrutar de vistas panorámicas desde sus pasarelas superiores. Además, podrás aprovechar para explorar Getxo, con su paseo marítimo y playas, o acercarte a Portugalete para descubrir su casco histórico. La zona es ideal para los amantes de la historia industrial, la fotografía y la buena gastronomía, con numerosos restaurantes donde degustar platos típicos vascos, como el bacalao a la vizcaína. Este puente, testigo de los altibajos de la industrialización, sigue siendo una puerta al pasado, pero también un símbolo de la resiliencia vasca.

Tiempo aconsejado: Medio día
Tipo de viaje: Histórico y Cultural
Distancia: 11.3 km
Tiempo en carretera: 21 min

Aquí te proponemos cinco actividades imprescindibles para disfrutar al máximo tu visita al Puente Colgante de Vizcaya y sus alrededores:
1. Cruza la ría en la barquilla transbordadora: La barquilla suspendida es el corazón del puente. Subir a esta estructura centenaria es como viajar al pasado, cuando los obreros cruzaban la ría para trabajar en los astilleros y las fábricas de acero. Esta plataforma transporta coches y peatones de Getxo a Portugalete en apenas 1 minuto. Si prefieres una vista panorámica, puedes subir a la pasarela superior (50 metros de altura) y caminar hasta el otro lado.
2. Explora el puerto viejo de Getxo: A solo unos minutos del puente, el puerto viejo de Getxo es un rincón de casas de pescadores, tabernas tradicionales y callejuelas estrechas. Es el lugar perfecto para entender la conexión de Getxo con el mar. Antaño un pequeño puerto pesquero, hoy es un destino encantador donde la historia y el presente conviven.
3. Visita el casco histórico de Portugalete: Cruzando al otro lado del puente, te espera Portugalete, una localidad con siglos de historia. Recorre sus calles empedradas y visita la Basílica de Santa María, del siglo XV. Descubre cómo este municipio creció gracias al comercio marítimo y la industria del hierro.
4. Degusta la gastronomía local en los alrededores: En Getxo y Portugalete, la gastronomía es parte fundamental de la experiencia. No puedes irte sin probar el bacalao a la vizcaína o una buena ración de rabas. Si prefieres algo más informal, disfruta de una ruta de pintxos en los bares locales, acompañados de un buen txakoli. Los locales cercanos al paseo marítimo ofrecen vistas espectaculares mientras comes.
5. Relájate en la playa de Ereaga (Getxo): Tras la visita, acércate a la playa de Ereaga en Getxo. Este arenal es perfecto para dar un paseo al atardecer mientras las olas del Cantábrico rompen suavemente. Con su paseo marítimo y restaurantes cercanos, es el broche de oro para tu jornada.
Dónde aparcar
Getxo: Zonas de aparcamiento gratuito y de pago cerca del puerto viejo y el puente. Durante el verano es recomendable llegar temprano.
Portugalete: Aparcamientos públicos en el centro y cerca del acceso al puente. También hay opciones de zona azul.
Playa de Ereaga: Aparcamiento gratuito en las inmediaciones de la playa, aunque en temporada alta puede llenarse rápidamente.
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